Pasar la frontera no resultó ser del todo complicado, solo
fue necesaria una distracción, como un incendio en uno de los camiones que llevaba reciclaje gracias a
una chispa de Diego y un salto con potencia y celeridad del brujah de
turno. Luego de pocos minutos estaban
en España, y la diferencia en el
lenguaje y era un alivio para ambos.
Miguel no se encontraba bien, en realidad llevaba meses sin
estarlo, solo que antes no era tan evidente como ahora. Diego había ignorado
los sentimientos de su mejor amigo, no por deseo propio, sino por su humanidad
afectada. Pero ahora era evidente. La
circunstancia era tal, que ya era demasiado claro que no se encontraba bien. Diego miró su aura y lo vio peligrosamente al borde
de frenesí, era como un fosforo dejado al lado del explosivo.
-
Vos
necesitas descansar
Miguel no le respondió nada, es más, no había hablado gran
cosa en todo el trayecto.
Pero el dilema del descanso era una alegoría falsa. Tras caminar, aún recordaban que estaban en
tierra ajena y en dominios de vampiros desconocidos, no tardarían en llegar a
los dominios de ancianos príncipes Ventrue, clan que por historia y reinado,
eran la mayoría de los gobernantes.
Sin clan, de ahora en adelante eso eran, y claro, la
apariencia de pordioseros ayudaba. Pero aún así deberían presentarse si
planeaban pasar por una ciudad principal, y entonces ahí se podrían dar miles
de problemas, ¿Quién les garantizaba que alguno de esos líderes no tratara de
jugar con ellos?, solo era que los vieran útiles para ser la ficha de juego
para joder a alguien más. El problema de los sin clan es que siempre eran el
objetivo más débil.
Diego ya no tenía la presencia de doctor. En realidad nadie
que lo viera en esos momentos adivinaría que tenía estudios, y Miguel, se veía como un atracador peligroso.
La culpa se apoderó de Diego pues la actitud extraña de
Miguel no le daba la seguridad que usualmente siempre sentía a su lado.
-
Vos
necesitas descansar
-
Sí,
seguro, y vos necesitas callarte.
A pesar de la respuesta hostil Diego no lo tomó de mala
forma. Miguel era un niño malcriado en cierta manera amaba los mimos y algunas complacencias
infantiles, necesitaba cariño, pero el
no podía darle ciertas cosas.
-
Vos lo
que necesitas es una hembra que te relaje.
Pero un silencio más profundo se dio y Diego comprendió que nada de lo que dijera le
ayudaría. Diego puso su mano en el cuello de Miguel y lo halo en un abrazo
fraternal mientras caminaban, solo en ese momento sintió que Miguel bajó la
tensión.
El hostal de mala muerte donde durmieron ese día era un
palacio comparado con la ratonera donde vivían en Sur África. Por fin
una cama cómoda y un tapete económico pero existente, y una TV, la cual
ignoraron al llegar. El lugar quedaba en un sector de bares y vicio, pero en
España hasta esos sectores se veían bien, en el día los borrachos y las putas dormían, al igual que los
vampiros que solo salían de noche.
Diego hizo los rituales para que no entrara la luz del sol
mientras Miguel se acostaba mirando la pared. Cerró las cortinas del antro no
sin antes mirar el sector con estilo europeo, sentía ello como un milagro,
ahora lo único que tenían que lograr era llegar a Francia.
Hizo un mapa mental de Europa en una servilleta, lo fácil
era que era el país más próximo.
Se sorprendió al no quedarse dormido tan pronto, solo noto
que Miguel tenia cierto temblor. Los vampiros no tienen frio, por lo que las
opciones por las cuales templaba se reducían a unas pocas. De manera algo
paternal, aunque consciente de que eso no le ayudaría en nada, tomo las sabanas
y se las puso encima.
Dejó caer su cuerpo en la silla de madera que estaba al lado
de la mesa donde había hecho su improvisado mapa. Cerró los ojos, y se quedó
profundamente dormido. Fue una de las pocas noches en las que no tuvo
pesadillas.
Cuando se despertó
Miguel se ponía los zapatos. Diego pensó rápido y prendió la vieja TV, ignorando el canal porno que estaba
inicialmente y pasando a uno de deportes.
-
No creo
que debamos salir hoy, vos y yo estamos
algo cansados de tanta cosa y no deberíamos estar corriendo, creo andar con
calma es lo mejor, lo que conseguiste nos alcanza para esta noche y algo más,
luego veremos- se acerca a él- ¿y si
te quedas acá viendo TV?, hace rato no vemos, iré a traer la comida, y luego
pues… no sé, ver tv y no más, no quiero que camines mucho, aún vos tienes la quemadura aquella.
No necesito mucho argumento para convencerlo, no habló mucho mientras veía la pantalla del
viejo televisor, que debía tener unos treinta años por mucho. Había mucho ruido
del exterior y del bar debajo de ellos.
Diego se quedo en el cuarto viendo el programa por un
momento. No quería alterar a Miguel así que salió del cuarto hacia el baño
compartido. Encontró ahí un gel de
cabello que alguien había olvidado y se puso encima peinándose de manera algo
juvenil . Bajo hacia el ba, abajo del
hostal, y pasó la vista revisando los
asistentes. Ninguno era vampiro. Aliviado, pensó que no quería tentar a la suerte, aún era temprano y este sector podía ser
territorio de caza de alguno.
En España aún era temprano para los bares, estos se llenaban
a partir de las 11 de la noche y justo eran las ocho y media, pero eso no
impedía que algunas mujeres estuvieran tratando de ganarse la vida. Diego las
observo sin evitar el morbo, pero haciéndose una pregunta fundamental, ¿Cuál
será del gusto de Miguel?, pensando
rápido vio una que podría cuadrar. Una
mujer latina, con el pelo teñido de rojo
y que de veía algo intoxicada pues sus ojos estaban dilatados.
Se acercó a ella como un caballero y entablo conversación. La mujer era
claramente una prostituta, pero no por ello era mal educada. Luego de hablar
superficialmente, ella le preguntó si estaba interesado en algo de diversión, y
Diego de manera diplomática le comentó que sí, pero no para él, sino para un
amigo deprimido.
-
Te pago
100 más si eres amable con él, es decir, más amable que de lo normal, como si
realmente te interesara.
-
Por esos
100 tío, hasta me hago pasar por su madre..
Acompaño a Diego de manera coqueta y provocadora hasta el
piso donde estaba la habitación. Miguel se sorprendió al verlo llegar con
semejante mujer.
-
¿No nos
acompañas?- preguntando algo así como si querían un trío
-
No –
dijo mirando a Miguel el cual no lo podía creer- luego
vuelvo..
Le dio la mano a
Miguel que no parecía entender mucho y salió del cuarto.
No le apetecía mucho
tener sexo en esos momentos, no sentía mucho interés, pero sí sabía que Miguel
lo agradecería. Alguna parte de su sexualidad se perdió con la humanidad. Pero
el dejarle tiempo a Miguel le daba a él la posibilidad de hacer algunas cosas por
él mismo.
Estaban en “la línea de la concepción” una pequeña ciudad al
lado de Gibraltar. La larga caminata que
habían tenido la noche anterior los había llevado a un sector a las afueras del
poblado. Ciertamente era un sitio pequeño, pero no tan inocente.
Si se quería atravesar España, primero era necesario conocer
un poco sobre a quienes tendrían que burlar, y para ello, Diego debería
informarse, adicionalmente en su interior buscaba algo de soledad, del hecho de
poder hacer sus cosas sin compañía. Por mucho que apreciara a Miguel deseaba en
su interior algo de independencia y soledad.
Caminó por las calles
activando sus sentidos y
explorando si veía algún hijo de Caín. Trataba de pasar desapercibido, y caminar
sin mucho interés en nada. En un momento se acercó a la playa, y contempló en
silencio el negro mar, acordándose cuando su padre y madre lo llevaron junto a
sus hermanos a Cartagena. Recuerdos de infancia, el recuerdo del sol y de la
luz era algo del pasado. Luego de vagar
por un tiempo por la playa, volvió a las calles en búsqueda de iguales, pero no
era estúpido, buscaba algo en concreto.
Mientras caminaba vio un grupo de evidentes vampiros salir
en grupo por las calles, como pandilleros anarquistas, la marca brujah era
evidente, pero Diego no se quería meter con esos sujetos, y tampoco era lo que
buscaba. Ni siquiera Miguel se alegraría al ver a uno de su casa en estos
momentos. Se alejó, y los vio caminar lejos de él. Seguro de no haber sido
detectado. Su andar era tranquilo, no quería parecer preocupado. Poco le
importaba si moría en realidad, pero tampoco tenía en su mente morir. Un grupo
más de anarquistas estaban en la otra cuadra y desvió sin mucha prisa por otra
calle. Caminó alejándose de los bares, y justo al lado de la playa, en un
cuchitril encontró lo que buscaba.
Podía ver un par de cainitas con malas pintas y pobreza
evidente. Los desplazados, los sin clan eran en sí pobres diablos en todo el
mundo, solo que había más desafortunados, y esos era los que Diego buscaba.
Había cerca a ellos un montón de ratas muertas que seguramente se habían bebido.
-
Buenas
noches, me dijeron que podía hablar con ustedes
Evidentemente nadie lo había mandado a hablar con ellos,
pero Diego sabía jugar con las palabras.
Ante el saludo, uno de ellos se levanta agresivo y le dijo.
-
Vete a
cagar por el culo, que aquí nadie habla con nosotros.
Se acerca peligrosamente pero Diego no se inmuta
-
Siempre creí
que los que no teníamos clan podíamos tener apoyo en nuestros iguales
-
Pareces
muy delicado para ser como nosotros
-
No soy de
acá
-
Pues
Joder- dice con acento español- ¿acaso
crees que no nos hemos dado cuenta?, se nota que sos un sudaca, como muchos
otros que vienen a invadir nuestras tierras, ¿qué coños querés?
-
Sí, y ¿por
qué crees que te ayudaremos?, ¿nos ves cara de hermanas de la caridad?
-
Sólo
busco información, he llegado recién, y tengo miedo del azote, los sabbat, de los príncipes
de estas tierras, ustedes saben como es,
dice Diego, solo quiero evitar
que me jodan y poder seguir mi camino.
El par de hombres se miraron y calmaron su tono.
-
Pregunta
rápido que quieres saber, y luego te largas, no tenemos dominio pero a mí me
salen garrar que te podrían atravesar el culo si te pasas de listo.
Le indicaron un lugar en la arena frente a ellos, y Diego
solo hizo algunas peguntas, y el resto de la información fue fluyendo. Describieron la situación como difícil, estaban en terrenos del sabbat donde la norma y la anarquia esta a flor de piel, no existe Eliseo , pero si predadores que si no eres sabbat te arrastran o te dejan vivir porque les conviene. El desorden es tal que no hay seguridad, y cualquiera puede morir.
A pesar de no planearlo conversaron por horas, y luego de
ello Diego partió hacia el hostal, evitando las pandillas y no mostrando un gran interés en ello. Ingresó
al lugar de donde había salido, buscando
con la mirada hijos de Cain, y al no encontrarlos subió por las escaleras.
Faltaba media hora para amanecer.
Se quedo en la puerta por un minuto esperando escuchar
sonido, y no escucho nada asociado a un acto sexual, solo una respiración
tranquila.
Tras meditarlo, abrió el cuarto lentamente. La pareja estaba dormida en apariencia. La
postura era realmente curiosa. Ella estaba vestida tapada levemente por la
cobija hasta la cintura y Miguel la abrazaba como un niño que pone la cabeza al
lado del corazón. La respiración que
escuchaba era la de la mujer que dormitaba al igual que Miguel que por su
naturaleza y la hora no “debería” estar haciéndolo.
Esa imagen impactó a Diego. Miguel parecía requerir ese
abrazo, como quien se abraza a un oso de peluche por las noches, pero él se
quedó escuchando los latidos de un ser que aún vivía.
¿Pero porque estaba dormido?. No había notado su presencia.
La respuesta la sintió con cierto olor en el lugar, y al ver en la mesa
una cubierta de medicamento sin la plantilla que contenía: el olor era
de marihuana, y las pastilla era un tranquilizante que seguramente la mujer consumía.
Beber sangre con narcóticos, causa sueño.
Diego entonces lo entendió todo, y mientras repetía el
ritual para que no entrara la luz del sol dejó a ambos personajes que estaban
drogados dormir. Ciertamente si
necesitaba que Miguel se relajara lo había conseguido.
xDDDDDDDDD pues si quería dormirlo le hubiera buscado directamente un sedante, mira que traerle una prostituta... (ja)
ResponderEliminarBueno, al menos ya están en un lugar semi-cómodo, con información y descansaron :) La autora tuvo piedad!!
Besos!!!!