Un olor desagradable inunda todo. Un hombre agachado en cuclillas mira el cúmulo de basura buscando algo. Se acerca a una botella rota, mira un trozo de ese vidrio picudo y lo descarta. No era lo que buscaba. Se siente realmente paranoide en ese lugar, mira por encima de su hombro a cada rato. Tiene miedo. Camina en cuclillas , y ve algo que puede servir, básicamente lo toma de la base y de un tirón lo arranca. Un dolor leve se siente mientras lo hace, pero no le importa. Servirá.
Como un ladrón que no quiere ser visto, y de manera baja camina agachado hasta que sale a una vía oscura abrazando aquello que necesitaba. Aprovecha la oscura planicie para correr y llegar en unos pocos minutos a la pocilga donde vivían.
Entra por la puerta y la cierra inmediatamente.
- ¿Qué traes? Dice Diego mirándolo con los ojos cansados.
- Parce conseguí el hierro para la puerta, y esta vara para trabarlo, me “cranee” como hacerlo más seguro, pero tuve que robarme del depósito de chatarra el material, esto nos servirá para la puerta.
- Sí quiera vos sabes algo de eso, yo no soy muy diestro. Dice Diego por un segundo cuando siente un olor especial. ¿vos te cortaste? Dice mirando a Miguel a los ojos al sentir el olor dulce.
Miguel se mira la palma de la mano que gotea su propia vitae, sin contestar nada se relame la herida. Ha sido una tontería eso, debió hacerlo antes de entrar. No fue algo muy inteligente, y más ahora que tienen hambre.
Sin embargo en la mente de Diego algo sucedió en ese instante. Algo que no pudo controlar.
Miguel se concentra en la puerta, el tubo que había robado le serviría para la bisagra dañada. Solo pondría ese tubo de manera horizontal por los espacios y así uniría otra vez la puerta a la estructura, luego para mantenerlo ajustado utilizaría por el momento una tela la cual entrelazaría para unir los metales. Pero eso sería temporal, lo más conveniente seria buscar alguna otra cosa más efectiva.
Mientras pone el tubo, mira de reojo y nota algo que no le gusta. Diego ha tocado una de las gotas de sangre que había en el suelo y se ha llevado el dedo a la boca.
Miguel le mira con desconfianza, y Diego abre los ojos apenado. Por alguna razón se le dio por analizar la sangre de su amigo en ese preciso momento. Los tremere tienen la capacidad de buscar información sobre otro vampiro con sólo probar una muestra muy pequeña de su vitae. Diego había recogido la información sobre Miguel con tanta rapidez que le había faltado tiempo para entender lo que ahora sabía.
- Sí quiera vos sabes algo de eso, yo no soy muy diestro. Dice Diego por un segundo cuando siente un olor especial. ¿vos te cortaste? Dice mirando a Miguel a los ojos al sentir el olor dulce.
Miguel se mira la palma de la mano que gotea su propia vitae, sin contestar nada se relame la herida. Ha sido una tontería eso, debió hacerlo antes de entrar. No fue algo muy inteligente, y más ahora que tienen hambre.
Sin embargo en la mente de Diego algo sucedió en ese instante. Algo que no pudo controlar.
Miguel se concentra en la puerta, el tubo que había robado le serviría para la bisagra dañada. Solo pondría ese tubo de manera horizontal por los espacios y así uniría otra vez la puerta a la estructura, luego para mantenerlo ajustado utilizaría por el momento una tela la cual entrelazaría para unir los metales. Pero eso sería temporal, lo más conveniente seria buscar alguna otra cosa más efectiva.
Mientras pone el tubo, mira de reojo y nota algo que no le gusta. Diego ha tocado una de las gotas de sangre que había en el suelo y se ha llevado el dedo a la boca.
Miguel le mira con desconfianza, y Diego abre los ojos apenado. Por alguna razón se le dio por analizar la sangre de su amigo en ese preciso momento. Los tremere tienen la capacidad de buscar información sobre otro vampiro con sólo probar una muestra muy pequeña de su vitae. Diego había recogido la información sobre Miguel con tanta rapidez que le había faltado tiempo para entender lo que ahora sabía.
Hay un silencio muy incomodo entre ellos mientras él sigue poniendo la puerta. Diego lo miraba como suplicándole que le perdonara.
- ¿tu estas planeando matarme?. Pregunta Miguel de manera seria
- ¡Claro que no! Responde Diego de manera rápida tratando de explicarse, pero antes de que pudiera continuar, su amigo le responde de manera cortante.
- Iré por algo para comer, ya vuelvo.
Y tras decir eso sale de la pocilga directo hacia el exterior. Su mente se llenó de preguntas, y sintió algo de temor frente a lo que acababa de suceder. ¿Cómo interpretarlo?. Diego había perdido humanidad, y podía entrar en frenesí sí estaba hambriento, y sí él estaba cerca, llevaría las de perder. Por otra parte, ese ejercicio ya se lo había visto hacer antes a Diego, sabía qué era una indagación de información. Estaba confundido.
No quería arriesgarse, sea cual sea su motivación debía conseguir comida, o alguien o algo que le sirviera para alimentarse.
Se sintió realmente mal, no sabía inglés y eso lo limitaba para comunicarse con otros, pero debía cazar y asegurarse de no matar.
Caminaba por dicho barrio mirando de un lugar a otro, cuando de repente alguién le toca el hombro y él se sobresalta.
- Soy yo, perdón, no quería asustarte.
Miguel lo mira sin hablar como respondiéndole como se siente
- Lo sé. Contesta Diego, demasiado tarde. Dice triste mientras se arregla las gafas en actitud humilde. Lo lamento, de veras. Cierra los ojos y trata de controlarse. Deje el cuarto asegurado, creo que mejor vos y yo, hacemos esto entre los dos, no me aguanto a que vos regreses. Mira el suelo lleno de emociones.
- Me parece, pero ya sabe la condición... contesta con disgusto
- Ya la sé, ya la sé... repite como cuando un hijo responde al padre.
Caminaron hacia un sector concurrido del sector, había bares y gente cerca. La música se escuchaba dentro de los establecimientos pero al no tener dinero no podían entrar a los mismos. Diego estaba en silencio, se sentía terrible, ¿en realidad qué era lo que le estaba pasando?, fue un acto impulsivo aquel, motivado por su hambre. Lo bueno de eso, es que posiblemente Miguel se daría cuenta que era peligroso, y posiblemente optaría por abandonarlo.
Sin embargo su amigo era muy terco, ¿qué tendría que pasar para que él se alejara?
Se ubicaron en una esquina, miró al tres-se (como le decía) y el se mostraba tranquilo, parecía más interesado en evaluar el ambiente qué en otra cosa. No sabía inglés pero inspeccionaba todo. Le tocó el hombro y andó delante de él indicándole que lo siguiera.
Caminaron hacía un parque tranquilo y oscuro, había sillas y mesas alrededor de una plaza. En unas mesas, iluminadas por un farol había un par de viejos jugando Ajedrez, uno de los ancianos se levanta y se despide del otro que se queda jugando en solitario.
Diego entonces ve su oportunidad, se acerca caminando hacia el anciano que está en la mesa y dice:
- ¿hay cupo para el juego? Dice en un buen inglés. Adoro el ajedrez
- Oh claro joven, siéntese.
Mientras organizan las fichas para comenzar Diego mira a Miguel que no está lejos de él, parece vigilándolo, pero a su vez observando todo. Justo en ese momento unas jóvenes negras se sientan en una silla y comienzan hablar con complicidad. Y es en ese momento, Diego pone atención a lo que está ocurriendo.
Por primera vez desde que lo conoce ve como su mejor amigo utilizaba su presencia para atraer a los humanos.
Por primera vez desde que lo conoce ve como su mejor amigo utilizaba su presencia para atraer a los humanos.
Sentándose de manera casual había recogido un periódico pretendiendo leer, y mientras lo hacía miraba de reojo a las tres jóvenes. Al poco tiempo, aquellas comenzaron a murmurar cosas en relación al misterioso extraño.
Diego movió un peón de manera distraída mientras observaba a su amigo aplicar de manera diestra su don de atracción. No podía creer que él a quien sólo lo veía pelear y reír tuviera esa habilidad. Ya entendía porque se jactaba de ser un don Juan.
El anciano, no podía ver nada de lo que ocurrió pues le daba la espalda a las jóvenes y juiciosamente movía las fichas.
Miguel hace entonces un movimiento curioso, se quita sus lentes. Y las tres mujeres en ese instante no pueden dejar de mirarlo. El sonríe y les hace una señal para que se acerquen con la mano. Las chicas se miran unas a las otras y sonriendo se levantan y se sientan a su lado, justo en ese instante Diego pone atención a la mesa.
- Jaque mate.
- ¿qué?
El viejo le había ganado y Diego se sentía algo humillado, pero comprendía que él en realidad no le estaba poniendo gran atención al juego. Tenía hambre, y sí bien el anciano pudo ser su cena parecía que Miguel había conseguido comida para los dos. Miguel le hace una señal para que se acerque.
- Oh disculpe, fue un juego corto, pero debo irme.
- Mi nombre es Keegan. Contesta el anciano. Suelo estar por acá si quiere jugar.
- Oh muchas gracias señor, soy Die... David.
- Mucho gusto, espero verlo.
- Sin duda.
Ya a este nivel Diego se había levantado de la mesa y caminado a donde estaba Miguel. Las mujeres le hacían muchas preguntas, y él no contestaba. Diego le parecía gracioso, estaba en un lio terrible por no saber el idioma.
- Hola, le dice a las mujeres en inglés, el es Michael. Les dice a las chicas que se muestran muy interesada. No habla muy bien inglés, pero sí quieren yo les puedo traducir. Dice de manera caballeresca y coqueta. Entre otras soy David.
Diego comenzó hacer algo que sabía hacer muy bien, hablar de manera encantadora y caballeresca para que las mujeres se sintieran interesadas. Miguel le decía algunas cosas para que le tradujera. Se levantaron y una de las mujeres estableció que podían ir a su casa, para tomar algo y conocerse. Y así lo hicieron.
La casa era pequeña y algo precaria, pero a diferencia de donde ellos estaban viviendo, era una mansión.
Cazar, para un vampiro, es un acto de paciencia, pero el nivel de hambre les hacia ir de manera más apresurada. Después de llegar a la residencia, y sentarse frente a la TV, aprovecharon el encantamiento de Miguel para ir un poco más rápido. Dos de las mujeres se sentaron al lado de Miguel en el sofá y la tercera fue hacia la cocina, presa fácil para Diego quien se levanto detrás de ella y después de seducirla apropiadamente logró alimentarse apoyado en una esquina. El placer de la sangre se sintió en todo su ser. Curiosamente mientras la mordía sintió que Miguel lo llamaba, era claro que lo estaba controlando para que no hiciera una barbaridad. Paro de alimentarse, y se sintió mucho mejor de ánimo. Sentía que podía pensar mejor, ya la bestia no estaba jugueteando como antes con sus acciones. Al regresar a la pequeña sala, Miguel acababa de alimentarse de una de las chicas. Luego aprovechando la distracción de la TV se alimentaron de nuevo. Salieron apresuradamente de la casa porque el padre de la chica había llegado.
En el camino, la tensión que había entre ambos se desvaneció. Miguel hizo algunas bromas y Diego le dijo que le enseñaría algunas frases en inglés para esos momentos, lo que genero muchas bromas. Parecía ser que volvían a ser los de antes.
La bestia estaba controlada y podían hablar y curar raspones. Llegaron a la posilga, y habia signos de que alguien intento abrir la puerta, pero sin mucho éxito.
- Debí suponerlo, aquí los ladrones aprovechan la oportunidad como en todo.
- Eh Ave María, se ríe Diego, que bueno que tengo mis truquitos debajo de la manga para los rateros.
Entraron a la pocilga y cerraron la puerta recientemente arreglada.
- No sé como lo hiciste. Dice Miguel mientras entra y se da cuenta, que a su parecer, esa puerta se abría mas fácil de lo que cualquiera pensaba.
- Hay parcero, yo sé hacer cosas que nos pueden ser muy útiles. Lo abraza de medio lado. Pero vos eres el corazón de todo esto, yo solo soy las manos, yo estoy acá es por vos, si no me dejaría morir. Lo mira. No quería asustarlo, en realidad, hice algo que solemos hacer los tremere de analizar la vitae de otro vampiro, pero en realidad no lo hice con ningún plan, sólo fue algo impulsivo.... perdóneme.
Miguel lo mira de manera tranquila, más relajado por tener sus suministros de sangre al día. En su mente sabía que él decía la verdad ... todo lo que les ocurria eran pruebas.
- ¿y qué averiguo?
- Qué vos eres más poderoso de lo que aparentas.
- Eso a mí no me sirve para nada. Sólo responde de manera neutra restándole importancia.
Diego sonríe con dolor, Miguel era muy humano, él sabía que dicha información podía ser utilizada en su contra, pero sin embargo parecía no importarle. Se sentía mal, al saber que estaba haciendo algo sin saberlo y motivado por su bestia que podía ser potencialmente peligroso. Ojala Miguel se hubiera alejado cuando se lo pidió.
- Parce. Dice de manera seria. Te voy a decir a vos algo que es muy serio, vos debes pensarlo. Hace una pausa y lo dice de manera grave. Vos sabes que soy peligroso, yo no sé hasta donde pueda llegar, y ahora que tengo un momento de lucidez, te diré algo que creo que es justo. Hace una pausa. sí yo llego a volverme incontrolable, y comienzo a hacer cosas terribles, parce. Lo mira a los ojos, vos debes matarme. Miguel lo mira sorprendido. Debes hacerlo, porque yo no quiero hacerle más daño a las personas.
Miguel hace un silencio y quitándole la gravedad a la sombría conversación le dice.
- No te voy a matar, solo te daré una paliza, te sacare los dientes y te partiré todos los huesos. Se ríe en son de broma y dice de manera más seria. No te matare porque tú vas a comenzar hacer cosas buenas en vez de cosas terribles.
- No entiendo como vos eso lo ves tan fácil. Niega con la cabeza un poco disgustado de la reacción tan leve de su amigo frente a un tema tan serio.
- Tu prometiste qué harías lo que te pidiera, ¿verdad?, pos vas hacer eso mismo parcero, y mañana hablaremos con alguien de la comunidad para ver cómo podemos comenzar ayudar a esta gente.
- Ni que fuera sor Teresa de Calcuta.
- No, tú no eres tan fea. Se ríe como si fuera un gran chiste. Sólo te falta maquillaje.
Y tras decir eso una carcajada se escucha en el corredor mientras en el interior de la pocilga Diego mira a Miguel con complicidad.
- Estás loco, pero lo intentaré.
Una sonrisa de satisfacción se dibuja en el rostro del brujah.
o.o quién se rió? *mira a todos lados* deberían investigar
ResponderEliminarMe gustó mucho!!! me gusta cómo están evolucionando, con emociones encontradas y eso... son tan reales, cálidos....
Una cosa: "La casa era pequeña y algo precaria, pero a diferencia de donde ellos estaban viviendo, era una mansión." en esa frase yo cambiaría "a diferencia" por "en comparación" ¿o suena mal? O.o
Besos!!!