Sus ojos mostraban miedo, tristeza y desesperanza. Era difícil contener el terror que le causaba no poder lograr aquello que se había comprometido. Eran las cuatro de la tarde, y aunque era de día, él estaba despierto. Tenía sueño, pero podía resistirlo. Era justo en ese momento que podía despertarse y llorar.
Miró a su lado a Diego que estaba sobre una tela roída durmiendo. Pronto caería el sol y él despertaría. Sería otra noche en ese lugar.
Estaban durmiendo en un basurero, en un sitio debajo de todo. No tenían dinero. No tenían nada. Les habían quitado todo y lo poco que tenían lo usaron para pagar algunas cosas. Salieron de su país sin un peso, y luego de viajar a Oriente habían llegado a África sin mucho, pero con muchos problemas.
Se tocó el rostro y en silencio comenzó a llorar. Estaba preocupado.
Sabía que su mejor amigo estaba mal, lo sabía, había cambiado. No era el mismo hombre que había conocido. No era su culpa, no totalmente. La perdida de humanidad es común en los vampiros cuando se equivocan. Pero la última perdida se dio por un maldito hechizo de un oriental codicioso.
El había hecho una promesa consigo mismo. No lo abandonaría. El se lo había prometido.
****
Un recuerdo se cruza en su mente. Estaban en Japón, alguien les vendió como esclavos, luego de liberarse fueron a buscar un japonés poderoso que pretendía manipular a los vampiros y que tenía en terror toda una población, pero esa torre en la que vivía tenía un gran contenido mágico, y Diego fue víctima de uno de sus hechizos.
Miguel había pasado la prueba, pero Diego no, se dejo llevar por el odio y eso activo el daño. Diego comenzó a sentir la bestia cabalgar por su interior.
Derrotado, miró a los ojos a Miguel y le dijo casi como un murmullo para que los demás no se enteraran.
“ Parcero, a mi me fue realmente mal, y ya creo que no me importa. Vi cosas, y termine haciendo cosas, que me están afectando muy seriamente, y no sé si quiera seguir con esta maldita farsa. Estoy cansado, estoy desesperado, y hasta con ganas de irme a Viena y entrar a Fortschritt.
Estoy sintiendo que cada vez soy peor, desde que empezó todo esto y desde que hice lo que le conté en la capilla de Bogotá, cada vez he hecho cosas peores, y no se si cuando llegue a donde ese Japonés voy a seguir siendo medianamente humano”.
En Colombia la suerte de Diego cambio de ser un medico docente universitario a un esclavo. Siete personas habían sido elegidas por los antiguos para ser una célula de ataque del principado. Les quitaron el dinero y la libertad. Les mintieron argumentando que les habían quitado el corazón y que, al mínimo signo de rebelión, destruirían los corazones y morirían. Fue ahí que conoció a Miguel, un brujah que en la primera impresión se hizo ver como un hombre en extremo agresivo, sin embargo las apariencias engañan, y muy rápido se hicieron amigos cercanos.
Cada uno de ellos tenían dos dilemas, obedecer a la princesa y tratar de seguir las necesidades del clan.
Como bien es sabido, los tremere obedecen jerarquías, y él le debía obediencia al regente, lo que no sabía Diego era que había caído en una trampa. Un antiguo poderoso se hizo pasar por el regente adquiriendo como un camaleón su forma.
El farsante realizó un ritual que Diego no conocía, le dijo que ese ritual serviría para acabar con los nosferatus quienes eran un peligro en la ciudad y le pidió a Diego que matara a una joven para terminar el ritual.
Diego estaba confundido, desesperado y agobiado por la petición de su líder, y temiendo un castigo (asociado al voto de obediencia del clan) la mató.
Nunca había hecho algo como eso, pero estaba moralmente destruido, sólo quería ser libre, y lo hizo sin pensar mucho, pero teniendo presente en su recuerdo aquella maldita princesa toreador que le había quitado la libertad. Lo había humillado y le había sometido. Se había convertido en un peón sin dinero y futuro. Tenía que defenderse... pero a que costo.
Ese ejercicio convoco un demonio, y Diego desesperado por buscar la libertad perdida, desobedeció al supuesto regente y pidió al demonio que matara a los toreador.
El motivo era claro, la única forma de liberarse de la princesa y lograr la libertad era matándola. El plan funciono, los toreador de la ciudad de Bogotá fueron aniquilados, y la princesa murió, pero Diego pago ese acto con su humanidad y su cordura. La culpa lo envolvía.
La voz de Diego García seguía repitiéndose en la mente de Miguel.
“Y no quiero que en medio de todo este mierdero termine haciendo daño a vos, ya estoy muy jodido como para terminar tirándomele su vida, ahí sí que me enloquezco por completo.
Me siento un monstruo parce, y lo peor de todo es que ya no sé si eso me importa o no.
No sé, no quiero matar a nadie nunca más, pero estoy empezando a pensar que si me toca, lo hago y ya, y eso es absolutamente todo lo contrario de lo que yo creía antes de que empezara esta pesadilla”.
Sí, una pesadilla. Después de que Diego perdiera esa humanidad como sacrificio para liberar a sus amigos del dominio de la princesa y a él mismo, su clan le acusó de ser el directamente responsable de ese desastre.
El sabía lo que significaba, lo juzgarían y seguramente lo enviarían a Viena, donde lo matarían por traición. Parecía que lo único bueno que sucedió en todo eso fue conocer a Miguel.
Pero no sólo ese era el problema, Diego y Miguel habían construido una enemistad con una malkavian norteamericana que era totalmente irritante.
La mujer era poco confiable y en un acto extraño había abrazado a una niña pequeña, la cual después de un acto sanguinario, diabolizó a un amigo de Miguel. La niña al absorber el alma de ese hombre se convirtió en un pequeño monstruo inhumano y asesino.
El odio entre la mocosa y Diego era mutuo, y la niña quería hacer cualquier cosa para que lo mataran.
El grupo habían huido de Colombia aviando una muerte segura.
Supuestamente iban a viajar hacia Italia, pero misteriosamente, resultaron en Japón. Los narcotraficantes que los habían sacado del país, los vendieron como esclavos.
Diego apareció en un barco con otro compañero y desafortunadamente en una jaula aledaña, estaba esta niña.
Como pudieron escaparon de la jaula, pero la niña, enloquecida había comenzado a gritar la localización de Diego para que los secuestradores le mataran. En defensa propia, Diego, usando fuego mágico, quemó la jaula donde estaba la niña, y esta murió rápidamente.
Pero esa pesadilla se repetiría luego. En el hechizo hecho por el japonés, la niña apareció entre sombras dispuesta a matarlo. Diego se defendió y mato la ilusión, lo que activo el hechizo en contra suya.
“Esa maldita niña está haciendo que me vuelva loco, y me da miedo que le haga daño a vos o a otra persona que no se lo merezca, como me paso en Bogotá. Aunque fue defensa propia, no dejo de sentir que estoy volviéndome un asesino.
Si hace un año me hubieran dicho que iba a terminar así, jamás lo hubiera creído. Diego se notaba desesperado.
Al menos, doy gracias a Dios de que esta tortura me permitió conseguirme un parcero así de poderoso como vos.
Me da miedo que pueda acabar convertido en un monstruo sin conciencia. Parcero, no quiero seguir siendo lo que soy , y no quiero volverme peor.
Pero... no sé si eso me importa”.
Cuando un vampiro pierde humanidad, pierde también la capacidad moral de definir que es bueno y que es malo, pierde la motivación humana y la bestia es la que controla sus actos. Diego entró en un estado de total confusión moral y personal.
Miguel entre lágrimas, recuerda cómo su corazón se conmovió por esas frases. Diego se estaba mostrando débil ante él.
No podía dejar que él se hundiera más, no podía abandonarlo, y en ese momento hizo una promesa que cumpliría a pesar de él mismo.
Se acercó , apretó su brazo y le dijo convencido.
"Parce, venga ¿Sabe?, yo se que ocurre, pero ... aunque no sepa si está bien o está mal, yo estoy acá, yo...bajo la cabeza. Yo lo ayudare, y aunque busted piense que puede hacerme daño, y pueda que en algún momento lo haga, yo no voy a dejarlo, dijo convencido, Mire parce, sí buste en algún momento lo desea, nos abrimos del parche, y nos vamos parce... nos alejamos de todo ese mierdero, y yo puedo ayudarle a recuperar eso que perdió... ¿sabe?, yo no soy estudiado, pero acá. Señaló su corazón. Hay cupo, y así como buste me va enseñar cosas de estudio, yo le enseño cosas a buste.
Cuando uno no está seguro parce de algo, uno no hace nada. Déjeme, los trapos sucios a mí. Buste hermano solo ha estado defendiéndose de esta sitúa tan jodida que nos ha pasado. Buste es médico, sabe curar, y eso va seguir haciendo."
Miguel pensó en ese momento que haría lo que fuera para que su amigo recuperara lo que había perdido, y sólo le pidió a Dios sabiduría para ayudarle a saber que está bien, y que está mal.
*****
Ese recuerdo parecía cercano a pesar de que habían pasado más de seis meses.
Mientras lloraba recordaba porque estaba tan triste mirando su brazo envuelto en vendas. Cuando llegaron a este país Africano, comenzaron desde cero, y viviendo en lo más bajo. Se cambiaron el nombre y se presentaban como sin clan.
Los sin clan eran los más vulnerables y vivían en tugurios, y vivir de esa forma a ambos les había afectado. El había vivido en la pobreza, pero no en la miseria.
Las casas más cercanas eran edificaciones de lata y madera, pero ellos no vivían en esas pocilgas, estaban en algo peor. Los Caitiff tenían un fragmento subterráneo que por suerte, no daba directamente a las alcantarillas.
Les habían arrendado una esquina de ese mugrero, era una especie de apartamento subterráneo, tras una tenue puerta de madera (la cual trataron de reforzar lo mejor posible)
Las paredes eran circulares porque estaban dentro de un tubo, de unos 3. 50 metros de diámetro. Seguramente había sido construido para el alcantarillado, pero, por razones desconocidas se había convertido en el refugio de los sin clan.
Ellos vivían en un fragmento de ese tubo que se conectaba a un gran corredor, especie de conexión social con el resto de los apartamentos.
Ambos detestaban ese chiquero, era pequeño, oscuro, y desagradable. Pero, desafortunadamente, era lo único que podían pagar. No era fácil encontrar trabajo y vivían de lo poco que podían hacer.
Sólo esperaban salir de ese cuchitril lo más rápido posible.
Miguel odiaba ese país, y estaba seguro que Diego también lo detestaba. No había sido una decisión sabía llegar ahí, pero no querían aparecer en un país donde ambos terminaran muertos.
Sin embargo para Miguel, las condiciones de pobreza no eran el gran problema. El problema era el dolor que le causaba ver que Diego había perdido el horizonte.
Parecía no importarle su futuro, ni las consecuencias de sus acciones. Muchas veces tuvo que frenar su actitud, dado que parecía no importarle causar daño.
Parecía como si la culpa se hubiera ido y hubieran hecho de Diego un ser sin corazón. Sin embargo, a veces esa culpa re aparecía. Tenía momentos de lucidez, que Miguel reforzaba de manera positiva, para que siguieran apareciendo.
“Parce, si buste se siente un monstruo, y no desea seguir siéndolo, parce, por favor, ponga de su parte“. Le decía con una sonrisa ocultando su dolor.
“Recuerde que buste es bueno y que viene de buenas persona. Piense en la persona más buena que haya conocido, buste me dijo que su pae y la hembra esa que se enamoro eran personas buenas, piense en ellos cuando no sepa que hacer.
Hermano, antes de actuar, si no sabe qué hacer, pregúntese que hubiera hecho su pae, o esa hembra en esa situación... y vera que vamos bien, por eso quiero que buste de corazón recuerde que buste es médico y que así como vivimos los dos, en esta miseria, hay mucha gente que esta así y que no cuenta con un servicio médico, ni plata, ni educación...
Buste va ayudar a esas personas porque buste se merece otra oportunidad... porque buste es una buena persona, recuérdelo parce, no es un monstruo, es un ser humano, que va a retomar el camino...”
Pero alentarlo era más fácil que ayudarlo en la práctica. Era difícil cuando se alteraba, cuando tenía que interponerse para que no hiciera una estupidez, cuando sentía que los pensamientos le funcionaban perfectamente, pero el corazón lo tenía paralizado.
Habían pequeños avances, Diego estaba ayudando a los humanos lo mejor que podía, les daba consultas médicas, pero no contaba con medicinas, así que estaban prácticamente robando para obtenerlas. No era lo ideal, pero un pequeño mal favorecía a una gran población.
A veces, Miguel sentía que Diego era el mismo de antes, pero algo le mostraba que aún estaba muy lejano a eso.
Se miro nuevamente su brazo a la altura del codo y pudo ver unas vendas que le cubrían. Diego las había puesto ahí hace unas horas, mientras sollozaba.
Hace unas muy pocas horas, ambos tenían hambre. No había bolsas de vitae, y necesitaban alimentarse. El no hacerlo implicaría muchos problemas. Así que decidieron cazar, pero sin matar al ser humano.
Una mujer joven, que no era trabajadora sexual, fue seducida por Miguel y llevada al refugio. En África hay muchas personas infectadas de VIH, algo que querían impedir a toda costa.
Mientras la chica estaba distraída, Diego, en un impulso animal se le aferro al cuello, Miguel espero que se saciara y parara, con la esperanza de que el también pudiera alimentarse.
Pero Diego no se detenía y Miguel rápidamente notó que la chica estaba palideciendo, sí no lo separaba moriría.
Primero le dijo que la soltara con voz firme, pero Diego siguió alimentándose haciendo oídos sordos. Lo agarró por la espalda y trato de separarle a la fuerza. La fuerza superior de Miguel logró su objetivo, pero nunca pensó que en ese instante, Diego, furioso por la interrupción entrara en frenesí. Miguel asustado tuvo que contenerlo inmovilizándole los brazos y el tronco, rogando que se calmara.
Ya no era Diego, era la bestia dentro de él.
Un fuerte dolor en su brazo lo hizo estremecer. Diego le había clavados sus colmillos en dos oportunidades, buscaba que le soltara. Fue un mordisco seco, sin intensión de beber de él.
La agresión fue muy dolorosa, pero Miguel a pesar del peligro recoloca sus brazos alrededor del cuello de Diego, y se aferra a él esperando que se calme.
Poco a poco logra controlarse, y Miguel se separa de Diego tocando su brazo ensangrentado. Diego comienza a llorar como un niño.
“Perdon, perdóneme parce... yo...”
Temblando observa que aquel al que ataco también llora, pero no por el dolor sino por la tristeza que le embarga.
Diego busca entre sus cosas vendas para atenderlo, pero Miguel negando con la cabeza, le pide que revise a la mujer primero. Ella era la prioridad. Esta inconsciente, pero su corazón late. Posiblemente despertaría en unas horas confundida, estaría muy débil pero viva.
Miguel deja de llorar y se seca la vitae de su brazo mientras Diego aún tembloroso repite una y otra vez frases de disculpas.
- Perdón, hermano. Se toca la cabeza desesperado.
Miguel entonces teme que vuelva a entrar en frenesí por el pánico.
- Ya Diego, contrólese, a lo bien, ya deje de pedir perdón, buste entró en frenesí y eso me pudo pasar también a mí. Lo mira a los ojos. Más bien siéntese acá al frente mío que necesito hablar con buste... lo mira como dándole una orden. Pero calmado, que yo soy su amigo, y no lo voy a matar.
Diego temblando y asustado sobre lo que acaba de pasar murmura llorando.
- Yo te dije a vos, que te alejaras de mí, que te iba hacer daño, y ahí esta... Hace una expresión de desesperación, ya lo hice, y todo es mi culpa. Dice de forma más histérica. Debes irte, debes alejarte. Se toca la cabeza desesperado.
- ¡Ya deje de decir maricadas parcero!. Miguel alza la voz molesto y Diego reacciona sorprendido. Deje de hablar mierda que yo tenía más posibilidad de matarlo a busted que busted a mí, ¡así que se calma ya!. Dice realmente molesto. Si no quiere ver como es este pecho entra en frenesí!
Poco a poco Diego se calma, no le es fácil. Pero lo logra.
- Ahora. Dice Miguel calmado. Quiero que me explique por qué se siente tan mal.
Diego se sorprende de la pregunta tonta.
- ¿Por qué va a ser?, te herí a vos que eres mi amigo, te pude haber matado. Miguel voltea los ojos y continúa hablando.
- Te preocupas por mí, porque yo soy su parce, pero ¿qué pasó con la hembra?. Señala a la mujer inconsciente. ¿Por qué no se preocupo por ella?. Diego baja la mirada, mientras Miguel habla con sabiduría. ¿Sabe qué pasa?, que me alegra que se preocupe y se sienta culpable, a lo bien, me alivia mucho hermano, porque eso quiere decir que no está todo perdido, y que dentro de buste todavía esta ese hombre que se preocupaba por todos y que es bueno. Lo mira directamente a los ojos. Lo que no comprendo es porque, cuando se estaba alimentando buste no paró cuando se lo pedí.
- Tenia hambre, y cuando estaba tomando, yo... yo pensé que no importaba si la mataba, igual era. Se avergüenza. Una puta más, no me importaba, tenía hambre. Mira a Miguel con los ojos llorosos. Yo se que estuvo mal... lo sé.
- Fue egoísta. Dice sin tapujos. Sólo pensó en buste, y lo que pasa es que sí sigue así empeorara, ¿Dónde quedo la promesa esa que hizo de médico? .
Mientras dice eso Diego se siente terrible, esa pregunta le dolió como una patada, era un medico que respetaba la vida, y desde que pasó lo que pasó, ya no le importaba nada. No responde nada, sólo llora en silencio.
- Buste no quiere mejorar. Miguel hace un gesto de decepción
- No es cierto, vos lo sabes, yo quiero ser el de antes..
- Entonces colabórese parce porque así no vamos a ningún Pereira, ya me canse de ver cómo se queja pero no se ayuda.
- Pero si estoy ayudando en lo que puedo, si atiendo a los enfermos, y ...
- No te sale del corazón...
- ¡Eso no es cierto! Llora, sí me sale. Se toca el rostro rectificando lo anterior. Tra-trato de que me salga.
Hay un silencio mientras Miguel ve como su amigo llora destrozado. Pone su mano en su espalda y lo abraza. Sabía que le era difícil.
- Perdóname parce, sólo sigamos intentando, pero ponga más de su parte ¿sí?
Pero eso ya había pasado. Diego en ese momento dormía mientras Miguel lloraba en silencio rogándole a Dios le ayudara a ayudarlo.
Tenía que aceptar que Diego estaba más controlado, sin embargo él no sabía que iba a ocurrir, no sabía si su presencia sería suficiente para sacar a su amigo adelante.
Se durmió de nuevo en ese incomodo lugar y despertó, justo antes de caer el sol, porque Diego estaba teniendo una pesadilla. Se acerco a él y le puso la mano en su hombro, y su amigo dejo de templar.
Nuevamente lloró en silencio mientras esperaba que oscureciera.
Diego despertó con actitud triste. Miguel como era usual lo hizo reír, culparlo sólo haría que el se hundiera mas.
Después de arreglar la pocilga, salieron a ver cómo podían ganarse la vida. Mientras caminaban hablaban de otros tiempos más felices.
Diego iría a la casa de uno de los líderes comunitarios a hacer consultas médicas, y Miguel, bueno, iría a ver si podía ganar algo de dinero. No sabía inglés, pero se había arreglado para hacer algunas labores. Fue a los depósitos, posiblemente necesitaran ayuda en carga de cajas o bultos..
No le gustaba África, la pobreza era muy evidente, y como siempre, los ricos eran los que vivían una gran vida. El pensamiento socialista de Miguel se revolcaba en su interior cada vez que pasaba por la calle.
Fue entonces en el camino se encontró con un hombre que le dio una tarjeta. En español decía claramente “Golconda”, y una dirección.
Miguel se puso feliz. Estaba buscando ese contacto desde hace rato. Posiblemente podrían ayudar a Diego, y todo sería mejor.
Así que olvido que tenía que trabajar y fue hacia la dirección señalada esperando que no fueran una trampa. Cuando entró al edificio una persona lo estaba esperando, y lo condujo a un salón. Algo dentro de él le decía que estaba en un lugar seguro. Le señalan unas sillas al mismo tiempo que un hombre de color le dice en español pero con acento inglés.
- Soy Solomon Kinyanjui.. y tu eres Miguel ¿estoy en lo cierto?, supe que estabas buscando un orientador espiritual.
- Así es. Dice Miguel desconfiado. Pero lo que no entiendo es como buste me encontró a mí.
- Hace un tiempo te he estado siguiendo sin que te enteres, debo revisar a los candidatos.
- ¿candidatos?
En ese momento una persona entra y deja dos copas con vitae en la mesa. Miguel toma el liquido y se da cuenta de que proviene de un animal, ningún origen humano. Su hambre se manifestó y bebe de la copa con avidez. Solomon hace un gesto y el criado trae una jarra para que Miguel siga tomando. Nota que está hambriento.
- Sí, para la golconda.
Miguel se le ilumina el rostro. Y por un momento se siente feliz e ilusionado.
- Eres un hombre de buen corazón y estoy seguro que serás un buen discípulo, tendrás que estudiar y llevar a cabo ciertas pruebas para que tus pecados sean perdonados.
- ¿y eso es muy largo?
- Depende de ti, y de tu voluntad.
- Pos de una. Dice exaltado. ¿Cuándo comenzamos?
- Tendrás que viajar con migo, y comenzar una iniciación..
- ¿viajar?, genial, eso es lo que estaba buscando. Se queda pensándolo. Debo hablar con el Paisa, mi amigo, para que podamos ir. Sonríe. Se va emocionar mucho cuando sepa.
Sin embargo el hombre de color hace un gesto grave.
- Lo lamento, tu amigo, Diego, no puede ir.
- Pero ¿por qué?. Reclama Miguel como si tratara de una injusticia. Una de las razones por las que busque esto, fue para poderlo ayudar, ¿cómo que ahora no puede venir?, si él se merece que lo orienten y lo ayuden.
El hombre lo escucha y comienza a decir con prudencia.
- Diego no está preparado para asumir el reto, tú sí. Dice claro. El esta descendiendo en la escalera, y si no te alejas te hundirás con él. Hace un signo con la mano como si aplastara algo. Las personas que desean la golconda deben alejarse de otros aunque sean amigos.
Miguel siente un dolor en su pecho, baja la cabeza desilusionado.
- Siempre pensé que Dios a uno lo ayudaba y le daba oportunidades, no se las quitaba. En ese momento de sus ojos brotan lágrimas. Y pos buste puede ser muy iluminado y lo que sea, pero no sabe nada. El hombre abre los ojos sorprendido. Uno puede equivocarse pero sea quien sea, Dios a uno lo perdona si de corazón se arrepiente. Se levanta de la mesa secándose las lágrimas y dándole la mano a Solomon. Le agradezco la oferta, pero no la voy aceptar.
- Puede tomarse unos días para pensarlo, recuerde que una oportunidad como esta, sólo se presenta una vez.
Miguel sonríe con melancolía.
- No espere ninguna respuesta, lo que me pide no puedo hacerlo. Yo no puedo abandonar a Diego, porque me necesita. Mira a los ojos al que le habla. Y si pa conseguir la golconda debo dejar que se pudra, pos la golconda es una mierda. El hombre de color se sorprende aún más y se muestra algo ofendido.. Gracias por la oportunidad señor Solomon, estoy seguro que puede encontrar otro que le interese.
Sale del lugar con la cabeza baja y con el corazón convulsionado. Si un iluminado se había negado ayudar a Diego, ¿qué más podía esperar?.
Tenía que calmarse y llegar al centro comunitario con otra cara. No quería que Diego se enterara, sería un secreto que se llevaría a la tumba. Dicha verdad no le ayudaría en nada a salir adelante. Sólo lo estancaría.
Se da la bendición y reza El Padre Nuestro antes de entrar donde esta él. Ve desde lejos a su amigo, por primera vez en mucho tiempo con una sonrisa. Esta atendiendo a una mujer anciana. Al finalizar la consulta lo invita a entrar.
- ¡Parce! , No lo puedo creer. Lo abraza de medio lado mientras le murmura emocionado. Por fin vamos a poder salir de este lugar, yo a vos no te había contado, pero le mande un mail, a un sujeto que fue amigo de mi sire, y él me respondió y me dijo que podía ayudarme parce!... sólo debemos buscar la forma de irnos pa Francia...
Miguel no lo podía creer. Por fin una buena noticia.
- Pos nos vamos como sea, de una pa las Francias.
Sus ojos se humedecieron y agradeció que Dios no le hubiera dado la espalda.
Se cerró una puerta y se abrió una ventana. Emocionado abrazó a su amigo sin lamentar ni un momento haber rechazado esa única oportunidad.
Excelente historia, creo que esta explica tantas cosas que han influido en la del rincon del cuervo
ResponderEliminarY que detalles mas duros, definitivamente a juntos les ha tocado una no vida muy dura
a la espera del proximo capitulo
O_O Diego deshumanizado? nunca lo habría imaginado! pobre, con razón se hace tanto lío por todo :S
ResponderEliminarBesos!
Pd: Miguel es un buen amigo ^-^
Si no fuera por Miguel, Diego habría muerto hacía mucho. Durante sus aventuras le pasaron tantas cosas, que Diego perdio el norte, pero afortunadamente encontró quien le ayudara a recuperarlo.
ResponderEliminarTana, cierto que esperamos el proximo capitulo para ya?